Existe una creencia equivocada en muchos sectores de que el casco de seguridad son simplemente un equipo de plástico rígido diseñado para cumplir con un requisito legal o evitar multas. Esta visión simplista es peligrosa.
En realidad, un casco certificado es un sistema de ingeniería de absorción de energía. Su función no es solo «rebotar» un objeto que cae, sino disipar la fuerza del impacto para que esta no se transfiera directamente a las vértebras cervicales ni al cráneo. Entender cómo está construido y qué significan sus códigos es la única forma de garantizar que el equipo realmente salvará una vida en el momento crítico.
Anatomía del Casco de Seguridad
Para evaluar la calidad de un casco, debemos mirar más allá de la carcasa externa. Un equipo profesional se compone de tres elementos vitales:
- El Casquete (Concha): Es la parte rígida exterior. Generalmente fabricada en Polietileno de Alta Densidad (HDPE) o ABS. Su función es desviar los objetos y resistir la penetración.
- La Suspensión (Tafilete o Arnés): Esta es la parte que realmente protege. Es el sistema de cintas internas que mantiene el casquete separado de la cabeza del usuario (aproximadamente a 2.54 cm o 1 pulgada). Este «espacio de aire» es vital: al recibir un golpe, la suspensión se estira y amortigua el impacto, evitando que el plástico duro golpee el cráneo. Dato técnico: Una suspensión de 6 puntos distribuye mejor la fuerza que una de 4 puntos.
- El Barbiquejo: Es la correa que sujeta el casco bajo la barbilla. Aunque a veces es opcional, en trabajos de altura es obligatorio, ya que evita que el casco se caiga si el trabajador tropieza o mira hacia abajo.
Clasificación por TIPO: ¿Tipo I o Tipo II?
Según la norma internacional ANSI/ISEA Z89.1, los cascos se dividen según la dirección del impacto que pueden soportar:
- Tipo I: Están diseñados para reducir la fuerza de impacto resultante de un golpe exclusivamente en la parte superior (la corona) de la cabeza. Son los más comunes en construcción para proteger contra la caída de ladrillos o herramientas.
- Tipo II: Son más avanzados. Ofrecen protección contra impactos en la parte superior, pero también en los laterales, el frente y la parte trasera. Son ideales para trabajos donde el riesgo no solo viene de arriba, sino de los lados, como en andamios complejos o espacios confinados donde el trabajador puede golpearse contra vigas.
Clasificación por CLASE: ¿G, E o C?
El material del casco también define su capacidad para proteger contra descargas eléctricas. Esto se indica con una letra moldeada en el interior:
- Clase G (General): Probados para resistir hasta 2,200 voltios. Son el estándar para la construcción general y minería.
- Clase E (Eléctrico): Diseñados para alto riesgo. Resisten hasta 20,000 voltios. Son indispensables para electricistas y personal de mantenimiento de redes.
- Clase C (Conductor): No ofrecen protección eléctrica. Generalmente son cascos con ventilación (ranuras) para trabajos en zonas muy calurosas. Importante: Si un casco tiene agujeros de ventilación, casi nunca será dieléctrico.
Conclusión
La elección de un casco de seguridad no debe basarse en la estética o en la jerarquía de colores de una obra, sino en el análisis técnico de los riesgos presentes en el entorno laboral. Antes de asignar un equipo, es responsabilidad del prevencionista verificar la etiqueta interior impresa o moldeada en el casquete. Solo allí se confirma si el casco es Tipo I o II y si cumple con el aislamiento eléctrico (Clase E o G) necesario para la tarea. Un casco sin certificación ANSI legible es, a efectos prácticos, un accesorio sin valor preventivo.

